Digital Automobile Transgressions, por Chris Labrooy

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chris labrooy

En la primera entrega de esta serie de proyectos destacados, me hago eco del trabajo de Chris Labrooy. Entra en la categoría de arte digital: una combinación de diseño de producto, publicidad y unas chispas de tradición subvertida. En un primer vistazo, puedes tomarte su trabajo como una adaptación hiperestetizada de la película Cars. En sí, el proyecto va de eso, de distorsionar el diseño de una serie de coches en beneficio de una línea argumental que, en su caso, y salta a la vista, no ha sido pensada para el entretenimiento. Sus transgresiones apuntan a otro tipo de complacencia, una perversa, la de convertir el icono en un juguete y, por lo tanto, desacralizarlo sin compasión. Por eso corta, deforma, estira, encoje e incluso nos hace creer que los robustos chasis responden a la lógica de materiales como la goma. Los efectos son numerosos, la física se trasgrede en múltiples ocasiones, hasta el punto de que esos coches que tantas veces hemos visto en la televisión o en circunstancias muy acotadas (el imaginario aquí es importante) establecen coreografías ingrávidas.

Técnicamente, estas Digital Automobile Transgressions, son impecables. Es arte digital, al fin y al cabo, y por lo tanto entran en juego otras dinámicas y tecnologías, pero es un trabajo fino, recomendable, disfrutable, que parece decirle al futurismo y su pasión por la velocidad y el metal que existen otros ritmos. Algunos de ellos, hasta divertidos.