El pasado 6 de julio se presentaba en sociedad un mural de Franco Fasoli en el barrio barcelonés de Trinitat Nova. Formaba parte de TIME, una de las ramificaciones del proyecto Nova, iniciativa de Pla de Barris y Difusor/B-Murals. El mural (de 400 m2) fue la guinda de una serie de actividades que tuvieron al arte como protagonista y como herramienta de transformación social.
Sobre la parte artística, destacar algo evidente: el mural sigue siendo una expresión pictórica de enorme importancia social, capaz de vincular e integrar a la ciudadanía aunque esta, como en el caso que nos ocupa, pertenezca a uno de los barrios más pobres de Barcelona.
Así, TIME y el mural de Franco Fasoli devienen una reflexión sobre la comunidad, cómo el concepto se ha desarrollado en el último siglo en la ciudad, cómo se relaciona con las necesidades de la población y cómo responde a fenómenos como el de la inmigración, que vendría a ser la constante de un barrio como la Trinitat Nova.
Si bien es cierto que el arte (y la cultura en general) han colaborado (o han sido utilizadas) en realidades incómodas como la gentifricación de barrios, también vemos el gesto contrario, como el arte fortalece las raíces sociales de la ciudad y abre puertas a más iniciativas en la misma línea.
Imágenes: Fer Alcalá